ENTRE EL CONFORMISMO Y LA ENTROPÍA






        ¿Por qué la entropía?. Porque adoro esa palabra, su sonoridad y su significado. Hace unas semanas vi la película “Las leyes de la termodinámica”. En ella, Manel, un joven físico, intentaba explicar en términos de leyes físicas por qué fracasó su relación con la bella Elena. Y en un momento dado surgió ese concepto que tan bien conocía y que tiene un significado muy especial para mí: “entropía”.


        La primera vez que oí esa palabra fue en labios de mi profesor de física de COU, uno de mis amores platónicos. Poco importaba que me triplicara la edad (recordemos que yo entonces tenía 17 años y él unos 50) o que fuera ligeramente más alta que él, bajo el influjo de las hormonas juveniles ese hombre de ojos negros y brillo inteligente con voz profunda me parecía realmente atractivo. Y pronunció una frase que cambió mi vida: “La entropía es una medida del desorden de un sistema”… y un mundo nuevo se abrió ante mis ojos. Pasé de ser una persona “que se comía mucho la olla” según los demás, o “una desordenada” según mi madre, a ser “una persona de alta entropía”. Ahora ya no era culpable de tener el cerebro en permanente fuga de ideas o que las habitaciones se desordenaran a mi paso, desde ese momento cada vez que me he enfrentado a tales acusaciones me he limitado a decir: “No puedo evitarlo, soy un enorme vórtice de entropía”. Por desgracia la gente normal no suele saber gran cosa de termodinámica.


        En estas últimas semanas he revisado las diferentes definiciones de “entropía”. Para la RAE, es la “parte de energía no utilizable para realizar trabajo” y también la “medida del desorden de un sistema”; en los artículos de física la definen como “magnitud que mide el número de microestados para un mismo macroestado de un sistema” y en psicología se utiliza como “grado de incertidumbre que podemos soportar”. Tal vez por comodidad, tal vez por nostalgia, prefiero quedarme con la definición que dio mi antiguo profesor y que coincide con la segunda acepción de la RAE.


        La entropía es el caos, el desorden, la incertidumbre… Es el electrodoméstico que se estropea aun cuando no lo usamos, es el jarrón que cae al suelo y se hace añicos, es la casa abandonada que se derrumba. La entropía es la razón por la cual nuestro cuerpo tiene tendencia a “desparramarse” con el tiempo, aunque tratemos de ocultarlo tras “wonderbras” y “bragafajas”, es el no saber qué ocurrirá, es lo que hace que ya no haya vuelta a atrás. Un mundo sin entropía sería inmutable, rítmico, periódico, regular… no habría sobresaltos, no habría incertidumbre, sería un remanso de paz, una confortable y tranquila balsa de aceite. Pero en un mundo monótono donde todo es previsible, ¿dónde quedaría el libre albedrío?. Una vida conformista en la que todo está predeterminado, ¿realmente podría considerarse vida?. 


        La entropía es destrucción, pero no tiene por qué ser algo malo si se utiliza para acabar con prejuicios; el cambio, aunque nos de miedo, sirve para evolucionar, porque se puede cambiar a mejor; la incertidumbre nos obliga a no estancarnos, nos ayuda a sobrevivir. La entropía es ese vestido fucsia que nunca pensamos que llevaríamos, es la palmada que da una persona tímida en la mesa cuando la han llevado al límite, es el piropo que por fin nos atrevemos a dedicar a ESA persona…


Así pues, nademos contra corriente si es lo que deseamos, seamos políticamente incorrectos si la situación lo requiere. Atrevámonos (desde el respeto) a llevar la contraria si no estamos de acuerdo con algo, no nos dejemos aplastar por el “es que siempre se ha hecho así” e intentemos cambiar las cosas. Sorprendamos a los demás, y a nosotros mismos, con algo que deseábamos hacer pero no nos atrevíamos y gocemos con el asombro de las caras de los demás, con el pequeño caos que hemos creado a nuestro alrededor. Rompamos los esquemas impuestos preestablecidos y generemos los nuestros. Démonos permiso para ser un poco menos contenidos y un poco más auténticos.  Seamos más lo que deseamos ser y menos lo que esperan que seamos. Señores, seamos entropía.






Comentarios

  1. Tu artículo es una gozada, con suma inteligencia y fluidez explicas lo que es la entropía emocional, para los más ignorantes. Yo le echaba siempre la culpa al desorden, la entropía pero ¡ahora le voy a dar un aplauso!¡ Felicidades!

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