SOBRE BRUJAS Y VAMPIROS
¿Por qué celebrar Halloween?. Bueno, ¿y por qué no?. Los más puristas dirán que “es una fiesta importada”, pero… ¿y cuál no lo es?. Así que muy a su pesar un año más las calles se han llenado de disfraces de la serie de moda y de seres del inframundo. A mí siempre me han interesado este tipo de fiestas, no porque me guste especialmente disfrazarme, sino porque la gente suele dejarse llevar y quitarse la careta que lleva puesta el resto del año. No voy a hablar de los individuos de mono rojo y máscara que nos invaden este año (aunque es digno de estudio que cada cierto tiempo las series utilicen este tipo de uniforme), sino que me centraré en los disfraces clásicos, los auténticos, los de toda la vida. La amable vecina que nos dice que estamos mucho mejor con el par de kilitos que hemos ganado deja en casa su abrigo de visón para vestirse de bruja. La chica callada de la oficina elige el mismo disfraz, tal vez esperando que por fin le hagan caso:...